Esta historia comienza contando la vida de dos niños, uno pobre y otro rico, como siempre pasa. Edgar, el niño rico y Juan el niño pobre; no se conocían.
Es 20 de diciembre, faltan cuatro días para Noche Buena y todo es alegría y felicidad en los hogares de aquella ciudad, menos en una casita humilda, en esa casa vive Juan, un tierno niño de ocho años, juanto a sus padres el padece pobreza, pero aún así son felices porque están unidos, su padre José está enfermo y no puede caminar. Elena, su madre, lava y plancha ropa ajena para sacar a su familia adelante.
Juan siempre ha soñado con tener una bicicleta y todas las noches le pide al niño Jesús le haga realidad su sueño.
En otro hogar, no muy lejos de ahí, en una casa grande y con muchos árboles llena de luces se encuentra Edgar, junto a la chimenea y con él sus padres Luis y Gloria. Edgar le ha pedido a Santa Claus muchos juguetes, él siempre ha recibido todo lo que pide, después de cenar, Edgar sube a su cuarto muy contento, pues sus padres le han prometido llevarlo a escoger sus regalos.
Al día siguiente Edgar y sus padres salen muy temprano para hacer sus comprar y por casualidad de la vida diferente se encuentran Juan y sus padres contemplando una hermosa bicicleta. José en su silla de ruedas piensa triste que él jamás le podría comprar su juguete a su querido hijo, de sus tristes ojos empiezan a salir muchas lágrimas de desesperación al no poder comprarle lo que su hijo tanto ha querido, en ese instante se acercan Edgar y sus padres y sin querer Luis y Gloria, padres de Edgar, lo ven y su corazón se estremece por la casa de trsiteza de José.
Don Luis se acerca y le pregunta ¿Porqué llora buen hombre? Don José sintió gran confianza al mirar la cara de aquel señor que se interesaba en su pena. Como usted puede ver soy un hombre inválido y humilde, le contestó José, mi hijo todas las navidades ha pedido una bicicleta, pero por nuestra situación nunca le hemos podido comprar ni siquiera un pequeño juguete y hoy lo hemos traído para que siquiera la vea a través del aparador. Al decir esto, se acercó Juan y le dijo, ya vamos papá entonces. José se despidió de aquella buena familia y empezaron a caminar sin darse cuenta que Don Luis los veía con ternura.
Hoy es Noche Buena, son las 8:00 de la noche y en casa de Juan se respira tristeza, pero a Juan lo que le importa es que sus papás lo quieren mucho. De pronto tocan la puerta y doña Elena está en la cocina y camina extrañada a su casa, pues a ellos casi nadie los visita y al abrir la puerta se encuentra con aquel señor que se encontraron varios días antes. Elena le pregunta, qué es lo que desea, y don Luis le dice que ha venido por ellos para invitarlos a cenar a su casa, ella sorprendida le grista a José y él viene rápido en su silla de ruedas y al ver a Luis también se sorprende, pues no se esperaba que un señor con tanto dinero llegara a su casa y menos a invitarlos a cenar.
Después de platicas un rato y de explicarles que el día que los vió en el aparador de aquella tienda empezó a seguirlos hasta su casa y después de que supo dónde vivían regresó por su familia y les explicó la idea que se le había ocurrido, y su esposa y su hijo estuvieron de acuerdo.
Don Luis los convenció y al poco rato estaban entrando a la casa de Edgar y su familia, Juan no lo podía creer que estuviera en una casa tan hermosa y que sus padres se vieran tan felices, eso era lo que más le gustaba a Juan.
Después de cenar, Edgar y sus padres los invitaron a pasar a la sala y ahí había muchos regalos y Don Luis empezó a repetir, Juan y su familia no lo podían creer, sentían pena por recibir tantas cosas y regaladas, pero esa familia tan generosa que les había abierto las puertas de su casa no se merecía que les rechazaran sus regalos.
De pronto Edgar desapareció un rato y después regresó con un regalo muy especial, era la bicicleta que Juan tanto había querido. José no lo podía creer y sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas y Don Luis lo abrazó y le dijo que era una noche para estar feliz, que no debía de llorar.
Hoy es Navidad y en la casa de Juan todo es alegría y paz, gracias a esa familia tan generosa.
A partir de entonces, las dos familias se han hecho muy amigas y cada año se reúnen para festejar su amistad.
Fin
Hay que compartir para vivir más felices
¡Feliz Navidad!